El Arte y Nuevos Medios en los Centros Culturales de España en América Latina | JESÚS JOAQUÍN BENITO TEJERO

December 7, 2016

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Para afrontar la relación entre los Centros Culturales de España (CCE) y los Nuevos Medios en América Latina es necesario abordar el término “Arte de los nuevos medios” [1] desde la multitud de perspectivas que genera: más allá de referirnos a los proyectos creativos que se valen de la tecnología y de los medios de comunicación emergentes, hay que también tener en cuenta como estos se desenvuelven entre las potencialidades culturales, sociales, económicas, políticas y estéticas que posibilitan.

El rol multiforme de los CCE, desde Ciudad de Guatemala a Santiago de Chile, se enmarca entre los numerosos aspectos que se presentan en ese contexto y en las transformaciones sociales que se producen en un mundo globalizado y que tienen respuesta con planteamientos creativos y sociales. Si la apropiación o las remezclas es algo habitual en el arte de los nuevos medios, reordenando y creando nuevas versiones, también lo es la labor colaborativa, que lleva a una práctica en que toda producción de conocimiento que permite la transmisión de datos y en la que pueda extraerse información de ellos, es capaz de suponer la generación de nuevas posibilidades para nuestro mundo. Procesos vivos esenciales en la gestión cultural actual del mundo creativo y su entorno social. En los CCE, probablemente acentuado por ser un agente de cooperación, vocablos como videoarte, participación, game art o ciberfeminismo se dan la mano.

Equipamientos culturales vs Agentes de cooperación

La Red de Centros Culturales es uno de los instrumentos de Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para implementar las políticas de cooperación cultural. Actualmente la Red de Centros está presente en 16 países de Iberoamérica y Guinea Ecuatorial y cuenta con 19 Centros Culturales.[2]

Los Centros Culturales de España (CCE) son espacios de encuentro y ciudadanía que actúan de forma colaborativa con las contrapartes locales en tres líneas estratégicas:

–  El libre acceso a la cultura, el patrimonio y la diversidad cultural como Bienes Públicos Globales (BPG) que forman parte del desarrollo humano sostenible.

– El reconocimiento mutuo entre sociedades como fundamento de las relaciones de cooperación cultural y científica.

– La promoción y acción cultural en el exterior como medio para establecer relaciones estables de ida y vuelta en el ámbito de la creación contemporánea.
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Red de Centros Culturales. Presentación

El enfoque de género, la sostenibilidad ambiental, la lucha contra la pobreza, la protección de los derechos humanos y la diversidad cultural, están igualmente incorporadas al trabajo de la Red. Con 6.000 actividades anuales despliegan una actividad ininterrumpida y variada que alcanza los 900.000 visitantes cada año.

En este sentido los CCE son plataformas de cooperación que ofrecen espacios abiertos de participación en la vida cultural y de ejercicio de la ciudadanía, complementan las políticas culturales a nivel local, proporcionan herramientas de capacitación para los agentes culturales locales, facilitan medios y recursos para fortalecer la creación y las iniciativas de emprendedores culturales locales, fomentan el intercambio y circulación de actores culturales en la región, y dinamizan la proyección de la diversidad y pluralidad cultural española.[3]

Cooperación cultural y científica, y desarrollo humano

La cooperación cultural para el desarrollo, como sector novedoso de actuación y en donde la Cooperación Española está teniendo un papel relevante, participa del objetivo de contribuir al bienestar colectivo y, por lo tanto, debe proporcionar resultados en los procesos de lucha contra la pobreza y en la reducción de la exclusión.[4]

El conocimiento es un factor de producción fundamental y el fomento de los procesos implicados en su generación y difusión se convierte, por tanto, en uno de los protagonistas de las actuales estrategias de desarrollo económico, y por ello, en uno de los elementos clave en las agendas de los organismos de cooperación.

Siguiendo esta proposición, la confluencia entre el arte, la ciencia y la tecnología (ACT) es en la actualidad un espacio de innovación y, por ello, un posible factor de crecimiento económico. Los CCE pretenden desenvolverse en este ámbito buscando mecanismos donde dicha concurrencia sea factible de ser potenciada, siguiendo la línea de la cooperación científica, la cual pone el acento en la cooperación práctica, ya sea en la promoción de las TIC mediante formación o equipamiento, ya sea en la tecnológica-industrial a través de la creación de industrias.

Es por ello, que ante todo, los CCE son reconocidos por realizar una constante labor formativa en torno a las nuevas tecnologías, destinada tanto a artistas que poseen experiencia en el campo como a otras personas que desean adentrarse en el mundo de las tecnologías digitales. Por un lado, hay que destacar aquellas formaciones muy técnicas, que suplen las carencias existen en la oferta de formación reglada o privada local de los países donde se encuentran, principalmente mediante las capacitaciones del programa ACERCA.[5] Por otro lado, numerosos CCE cuentan con programas de formación generalista con el fin de acercar las nuevas tecnologías a un publico más amplio; como el Programa Cre@Lab en Honduras, dirigido a la población infantil y juvenil con el fin de potenciar la creatividad en el uso de las TIC.[6]
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Taller de bases musicales (Tegucigalpa)

Industrias culturales y creativas

Los CCE, como agentes de cooperación, tienen su papel en un contexto complejo en donde las prácticas artísticas existentes basculan entre el progresivo peso de las llamadas industrias culturales y creativas y las expresiones culturales propias de unas comunidades cada vez menos locales.

Nuestras formas de conocer, interpretar, investigar, dar sentido y celebrar el mundo están cambiando. La creatividad cultural que se plasma en las ciencias y las artes puede ser parte del problema o parte de la solución.[7] Asimismo, no debemos perder la perspectiva que como producto cultural, forma parte de una cadena de valor, que genera unos ratios económicos y, por lo tanto, puede jugar un papel en el desarrollo económico de un país.

En este sentido, se ha apostado por contribuir a la aparición de industrias culturales y creativas locales que puedan participar en el complejo mundo de la competencia global: aportando recursos, asesoramiento y capacidad de internacionalizacion, apoyándose en la red y en sus homólogos de paises vecinos (la regionalizacion como aporte común ante unas industrias foráneas más potentes). Entre los diversos mecanismos cabe destacar, por parte de la actuacion del los CCE, la puesta en marcha o apoyo de incubadoras de empresas culturales y creativas como el Vivero de Economía Creativa (VEC) en Guatemala, con un programa centrado en estimular la comunidad creativa y la cultura emprendedora y que busca aumentar la empleabilidad juvenil.[8]
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Curso ACERCA sobre Vivero de Economía Creativa (Managua)

Medialab: Producción e investigación

Los Medialab, esos híbridos entre laboratorio de investigación tecnológica y espacio de creación artística, han ido creándose a diferentes escalas en muchos lugares del mundo. Los CCE se han equipado progresivamente en este ámbito y, por lo tanto, muchos de ellos poseen dicho recurso/vehículo para la generación de productos creativos. Su funcionamiento, como un servicio o área más del Centro Cultural, ha ayudado a integrar la marcha de este y la lógica de su intervención con los objetivos de cooperación para el desarrollo que tiene un CCE.

Aunque la principal labor que realizan los Medialab es la formativa, son un elemento muy importante en el trato de los Centros Culturales con su entorno en relación a ACT: coopera con la puesta en marcha de otros espacios creativos locales, colaborando mediante el consejo técnico, la búsqueda de financiación o la prestación de equipamiento; conecta coherentemente con los agentes relacionados en el país donde actúan y con diferentes experiencias internacionales; ayuda a la creacion local mediante asesoramiento y acompañamiento a proyectos; etc.[9] Hay que reconocer que la trayectoria en el ambito de la investigacion es escasa y que su labor se centra prácticamente en la parte más introspectiva de la creación y, rara vez, viene acompañada de la evolución de la parte técnica o científica. Probablemente dicha situación sea debida a que los Centros Culturales no se han dotado como espacios para la investigación, no solo técnicamente sino también a la hora de aportar recursos humanos capacitados y acuerdos con entidades relacionadas.
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Ciclo Consonancias (Buenos Aires)

En la Red se crearon los primeros Medialab hace más de una década como en Buenos Aires,[10] pero se siguen poniendo en marcha según se abren nuevos CCE o se rejuvenecen los equipamientos actuales, como en La Paz[11] o Managua.[12] 

Escaparate y puente

La divulgación es probablemente la labor de mayor importancia que realizan los Centros Culturales de España en torno al Arte y Nuevos Medios. Como equipamientos culturales, aunque con diferentes tamaños e infraestructuras, cuentan con instalaciones para la presentación de obras de todos los ámbitos. Entidades muy activas en la programación de los nuevos lenguajes y tendencias, realizan un papel esencial de dinamizadores creativos en estos ambientes, sobre todo en los países con menos capacidad de internacionalización por su tamaño como los centroamericanos.

Esta labor es diversa ya que contribuyen tanto a la difusión de obra producida en España e Iberoamérica como la que se realiza en los propios países donde se encuentran, mediante exposiciones colectivas, y la organización o financiación de festivales y otros eventos.[13] En la actualidad, encontramos desde propuestas surgidas para su movilidad en 2016 por el continente como las muestras VIDEOsPAIN[14] y Cibergeografias;[15] a la existencia de espacios específicos como Sala Ylab en Asunción.[16]
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Sala Ylab (Asunción)

Hay que señalar el importante enfoque de trabajo en Red, dado que los CCE tienen entre sus mandatos el contribuir al Espacio Cultural Iberoamericano. Es por ello, que conviven proyectos regionales de cooperación que dialogan entre los países y beben de la relación del arte con los nuevos medios en todos sus aspectos: iniciativas de capacitación común,[17] conocimiento colectivo[18] o divulgación.[19]

Anilla Digital

La Anilla Cultural Latinoamérica-Europa es una red de co-creación, colaboración y participación que enlaza América Latina y Europa en el campo de la acción cultural contemporánea a partir del uso intensivo de las tecnologías de la información y comunicación e Internet 2.0

Impulsada desde su creación por la AECID y su Red de CCE, la Anilla Cultural Latinoamérica-Europa se articula como un esfuerzo colectivo e innovador que explora, genera y sedimenta nuevas formas de acción y conocimientos en red que potencien el acceso de personas, grupos, comunidades y países a experiencias locales e internacionales de los más variados géneros y formatos. Arte sonoro, cine, danza, artes visuales, performance, multimedia, net art, teatro, literatura, video arte, exposiciones, festivales, dando espacio a debates, investigación y experimentación, a través performances interactivas, de conferencias y el desarrollo de mediatecas y laboratorios multimedia.

Anilla Cultural Latinoamérica-Europa es el resultado de una alianza estratégica de ocho entidades culturales de América Latina y España. Su desarrollo en expansión continuará integrando a nuevos actores que se declaren comprometidos con la filosofía 2.0 al servicio de la co-creación cultural. Las instituciones que forman parte de esta red son: Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (España), Centro Cultural España Córdoba (Argentina), Centro Cultural Sao Paulo (Brasil), Museo de Antioquia en Medellín (Colombia), Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile (Chile), INFOART (Uruguay), Centro Nacional de las Artes de México (México) y Universidad de Caldas (Colombia). La Fundación i2Cat, socio tecnológico, es fundamental en el asesoramiento técnico a los centros culturales, posibilitando la conexión de éstos con las redes académicas Red CLARA y GÉANT2.

Los objetivos de Anilla Cultural son: El impulso de la co-creación y del intercambio de contenidos e iniciativas entre equipamientos culturales latinoamericanos y europeos; la investigación, experimentación e innovación en el ámbito cultural; y la promoción del uso de las TIC en la gestión de actividades culturales.

Ciudadanía y participación

Los CCE se han adecuado a las necesidades actuales de sus beneficiarios, ya que la evolución de la tecnología ha cambiado el modo relacional y, con ello, el proceso de producción creativa que se nutre de distintas fuentes de interacción e hibridación, aumentando el interés del usuario en participar, ligando la comunicación al mismo proceso creativo.

En este marco, por un lado, se han entablado tanto acciones con la finalidad de crear un vínculo entre los profesionales y responsables del mundo de las nuevas tecnologías aplicadas al arte y las ONG ligadas a líneas de cooperación cultural para el desarrollo, como poniendo a disposición de estas las capacidades y recursos de los CCE.[20]

Por otro lado, los CCE estan inmersos en la promoción de nuevos públicos y, especialmente, en el ensayo de nuevas formas de participar y la creacion de herramientas sociales que contribuyan a ello.[21] Los CCE son protagonistas o colaboradores habituales en las derivaciones que desde el arte están proponiendo hacia el activismo social, feminismo,[22] medioambiente, etc. Entorno que sirve de espacio para la puesta en marcha de experiencias tan complejas como enriquecedoras como el Laboratorio Ciudadanía Digital (México) o la Casa Tomada en San Salvador.

Laboratorio de Ciudadanía Digital

El Laboratorio de Ciudadanía Digital (LCD) es un ejemplo de alianza público-privada en el que participan la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, a través del Centro Cultural de España en México (CCEMx) y la Fundación Telefónica-México que trata de utilizar la cultura, la ciencia, las artes y las tecnologías de la información (TIC) y la comunicación como medios para la construcción de ciudadanía.

Está concebida como una plataforma de formación en la que se produce una mezcla de las artes, la cultura y la ciencia con las TIC para incidir en el desarrollo humano y en la formación de ciudadanas y ciudadanos críticos. En definitiva, estamos ante un espacio que favorece el aprendizaje y la adquisición de competencias digitales impulsando la innovación cultural y educativa mediante talleres y actividades socioculturales.

El objetivo fundamental del LCD es garantizar el acceso a la cultura como componente fundamental del desarrollo humano de la población infantil y juvenil, del centro y periferias de la Ciudad de México así como de otras zonas de la República Mexicana utilizando la tecnología como herramienta para la consolidación de una ciudadanía crítica con pleno disfrute de sus derechos humanos.

De 2014 a 2016, se han beneficiado de este proyecto (directa o indirectamente) más de 35.000 personas. 3.000 de entre ellas, niños y niñas que han participado en los 300 talleres impartidos en 33 sedes ubicadas en la Ciudad de México y en los estados de Michoacán, Oaxaca, Hidalgo, Guerrero, Veracruz, Morelos, San Luis Potosí, Baja California, Chiapas, Guerrero y Coahuila.

Se han producido documentales, cortos animados, producciones para televisión desde la perspectiva de la infancia, programas de radio, videojuegos, prototipos de aplicaciones, video mapping, mapas georeferenciados, video blogs entre otros muchos prototipos y proyectos.

Los tres años de implementación de este proyecto han permitido constatar los beneficios que tanto para la Cooperación Española como para Telefónica genera la implementación de estrategias conjuntas por lo se busca replicar este esquema en otros países de América Latina donde coinciden ambas instituciones.
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Laboratorio de Ciudadanía Digital (México)

Al igual que el sector cultural en América Latina se ha incorporado con naturalidad al mundo que nos proponen los Nuevos Medios, los Centros Culturales de España en dichos países se han adaptado progresivamente a los cambios que marcan la forma en la que nos relacionamos con la creatividad. Agentes culturales que deben manejarse en un escenario donde la producción artística, la interactividad, la participación, no tienen un modelo único sino que siguen procesos descentralizados y practicas emergentes.

En la última década la acción en este ámbito de los CCE ha basculado desde abrir nuevos caminos en las ciudades que los acogen, a tener que verse obligados a subirse a la estela de las tendencias de los creadores de su entorno. En todo caso, siempre siendo un nodo en las diversas interacciones y redes que tejen el continente y, sobre todo, respondiendo ante un público donde la relación del arte y las nuevas tecnologías ha generado tanto desacuerdos como apasionadas formas de reconocimiento.
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Notas

[1] Si bien la concepción del arte de los nuevos medios es fruto de la intersección de otras categorías más generales como el arte y la tecnología (media art o arte de los medios) que aprovechan las nuevas tecnologías no necesariamente aplicables a la comunicación, englobando actividades desde el arte electrónico hasta el arte robótico; el desarrollo del arte de los medios incluye expresiones artísticas que beben de la tecnología de los medios de comunicación, no obligatoriamente tan novedosas, como el videoarte, el arte de transmisión y el cine experimental, o la amalgama y variedad de intentar determinar que se considera arte mediático, dado el papel de Internet para muchos proyectos artísticos. Tribe, M., Jana, R., Grosenick, U. [Ed.] (2006): Arte y nuevas tecnologías. Köln, Taschen).

[2] En América Latina se está presente en Buenos Aires (Argentina), Córdoba (Argentina), Rosario (Argentina), La Paz (Bolivia), San José (Costa Rica), Santiago (Chile), San Salvador (El Salvador), Guatemala (Guatemala), Tegucigalpa (Honduras), México DF (México), Managua (Nicaragua), Panamá (Panamá), Asunción (Paraguay), Lima (Perú), Santo Domingo (República Dominicana) y Montevideo (Uruguay).

[3] Más información 

[4] “La cultura es un eje integrador de las intervenciones del desarrollo, a partir del reconocimiento de que el tejido social no es sólo el resultado de fuerzas socioeconómicas, si no que es esencialmente un producto de la dinámica cultural. (…) Porque el desarrollo es desde y para la gente, cada vez es más importante conocer sus vínculos con la cultura, a fin de identificar y potenciar los elementos que aseguren que las transformaciones sociales tengan aceptación y participación genuina de ciudadanía y, por ende, que sean sostenibles”. PNUD (2004): Informe sobre Desarrollo Humano 2004: La libertad cultural en el mundo diverso hoy. PNUD, New York.

[5] El principal objetivo de ACERCA es apoyar e impulsar procesos de formación y capacitación de recursos humanos en el sector cultural como contribución al desarrollo y al bienestar colectivo.  En 2015, se puede poner el siguiente ejemplo en la materia.

[6] Laboratorio digital infantil y juvenil lúdico de formación que tiene como objetivo reducir la brecha digital e impulsar la creatividad a través de las TIC desarrollando diferentes talleres y actividades que fomenten el aprendizaje y el desarrollo de habilidades digitales para la innovación social.

[7] “Un arte que fomente el consumismo irresponsable, por ejemplo, o una ciencia subordinada al proyecto tecnocientífico de incremento de la dominación, formarían más bien parte del problema. Pero un arte que alumbre las dimensiones de la finitud humana, o una ciencia de la sostenibilidad, formarían parte de la solución” (Montes y Novo (2008): I Foro Internacional Saberes para el Cambio. Manifiesto sobre el papel de la Ciencia y el arte ante el cambio global. Realizado en España, 28 de Enero al 1 de Febrero del 2008).

[8] Es una plataforma de apoyo para la juventud emprendedora en el sector de la economía creativa y la cultura digital, que brinda apoyo integral a ideas de negocio innovadoras, con el fin fortalecer las industrias creativas y culturales de base tecnología en el país. Las líneas de acción están vinculadas a la capacitación profesional, la mentoría y asesoría especializada, el apoyo en el acceso a los mercados y la creación de redes de negocio especializadas. Todas ellas se triangulan estratégicamente para garantizar la mejora de las condiciones de vida de la juventud de Guatemala, a través de mayores oportunidades para emprender en el sector de la economía creativa y cultural.

[9] Como por ejemplo: http://www.cceba.org.ar/laboratorio-maraton-de-produccion-2016

[10] El Centro Cultural de España de Buenos Aires puso en marcha su programa de MediaLab en 2006, dedicado la divulgación, formación, producción e investigación en el campo de las nuevas tecnologías aplicadas al arte y la comunicación, así como a la articulación de dicho campo de estudio con las líneas de cooperación del CCEBA.

[11] Creado con los objetivos de apoyar el desarrollo de proyectos relacionados con el arte y los nuevos medios; dotar de herramientas tecnológicas de producción artística, a artistas o colectivos que tengan proyectos, y no cuenten con el acceso a las mismas; y formar, tanto en el uso de herramientas tecnológicas y digitales para el arte, como en teoría e historia relacionadas al arte y nuevos medios.

[12] El e-LAB del CCEN es un espacio orientado a la producción, reflexión y difusión cultural en el ámbito de confluencia entre arte, tecnología y sociedad. Ofrece instalaciones y recursos técnicos para promover la producción entre creadores que integren las nuevas tecnologías en sus trabajos artísticos. También se concibe como un espacio de formación técnica especializada.

[13] A modo de ejemplo histórico, en 2001, Artware 

[14] Programa de videoarte de itinerancia internacional, que pretende tomarle el pulso a lo más actual y vanguardista en la diversa escena audiovisual española. Comisariada por Iury Lech, esta amplia selección presenta un caustico, peculiar y crítico tributo a veintiún proyectos pertenecientes al fondo de archivo de la Muestra MADATAC.

[15] Arte, mapas, territorios y las nuevas coordenadas de Iberoamérica en el paradigma digital. Las obras que conforman esta selección -entre las que encontraremos todo tipo de producciones digitales- se valen de los medios tecnológicos para proponernos una reflexión a la vez crítica e innovadora sobre temas como los metaversos y universos virtuales, las nuevas cartografías, la vigilancia y el control, o las nuevas formas de participación que proporciona la red.

[16] La Sala Ylab es un espacio acondicionado para los talleres y proyectos relacionados con las Nuevas Tecnologías y el Arte. Seminarios y Talleres, debates y miniciclos audiovisuales, espacios de producción e investigación audiovisual, confluyen en este espacio inaugurado en 2014.

[17] Como por ejemplo, la iniciativa en 2009 de Los Talleres en Red de los CCE de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santiago de Chile y Montevideo, que vinculaban sus áreas equivalentes en torno al Arte y las TIC, para la capacitación en red en es esas materias.

[18] Los Anillos de Saturno fue una revista digital que generaba contenidos y trabajaba en un registro experimental con lenguajes multimedia de carácter ensayístico, alrededor de los conceptos de arte, cultura y desarrollo. Un espacio de reflexión, vinculación y difusión en relación a investigaciones en cultura y desarrollo, industrias creativas, e iniciativas que vincularan arte, cultura y sociedad.

[19] Hipermedula.org, apoyada originalmente por la AECID, es una plataforma digital de comunicación, y producción cultural y artística que se desarrolla como fomento y espacio de legitimación, integración de la producción cultural e interacción de los diferentes actores, creadores y público de la cultura iberoamericana.

[20] Como por ejemplo, la radionovela de la ONG Humanismo y Democracia con el apoyo del CCE de Santo Domingo.

[21] Entre otras actuaciones, por ejemplo, en 2016 en coordinación con el Vivero de Iniciativas Ciudadanas se han realizado talleres de cartografía de iniciativas ciudadanas, con el objetivo de promover la valorización local e internacional de las experiencias, espacios e iniciativas urbanas locales, informales y emergentes de innovación ciudadana en ciudades como Managua, Tegucigalpa, San Salvador, Guatemala o México DF.
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Sobre el Autor
Jesús Joaquín Benito Tejero. Director del Centro Cultural de España en Tegucigalpa. Licenciado en Geografía e Historia, Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento, y Postgrado en Cooperación Cultural Internacional. Ha sido responsable de proyectos de cooperación en el ámbito europeo, americano y africano. Docente en materias de gestión y cooperación cultural.

 

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